No todas las palabras
son lo que se espera.
Mas, algunas aunque duelan, impulsan.
Ésta mañana exactamente
24 palabras me dolieron muy profundamente.
Porque, son una cruda verdad.
Y aunque antes de leerlas,
ya había tenido una charla conmigo misma que derivo en lágrimas,
no había sido suficiente, para hacerme ver lo que necesitaba ver.
Mi alma gritaba callada,
oraba por ayuda,
oraba porque cuando no hay
a quien contarle, eso alivia.
La realidad te golpea,
y duro te va a golpear,
por más que quieras esquivarla.
Es así.
Por eso, después de leerlas,
me dije: \"¿Y qué harás?\"
\"¿Tan solo seguir escribiendo?\"
\"¿Orando cuando te sientas mal?\"
\"Ah, porque cuando estás bien, ahí sí te olvidas de Dios\"
\"¿Vas a seguir buscando que suceda
un milagro?\"
\"¿Vas a seguir sonriendo si sabes que tienes el corazón destrozado, cuando te debes tanto y no te has pagado,
sino que la deuda sigue aumentando?\"
Sí, me dije tantas brutales preguntas
que había estado bloqueado,
por vivir, según yo viviendo.
La verdad es que, a nadie le importa uno tanto como se piensa.
Todos llevan también sus penas
y no debo esperar que alguien se voltee de pronto a ver que estoy mal
y todo me resuelva...
Porque no va a ser así.
En esto estoy sola. Vine sola y me iré sola de aquí.
Y debo asumirlo y vivir con ello
y no a través de otros.
Sé que Dios me ama, que algunas personas que son contadas también.
Pero ellas algún día se irán,
como se han ido otras.
Debo salir ya de la jaula que está abierta y que yo he preferido ignorar.
Debo salir de la cama porque no estoy atada a ella, basta con que abandone las sábanas y me levante de ahí.
Debo hacer por mí lo que nadie hará...
Ni siquiera Dios y no porque no quiera o pueda hacerlo, sino porque él nos dio libertad.
Y yo, me he esclavizado a mí misma.
Las palabras...
Esas 24 han sido hoy la semilla,
y yo, soy la tierra y mi llanto ha sido el agua.
Ahora, debo cuidar, debo cultivar mis flores.
Me lo debo. Me debo vivir mi vida.
Porque suelo cosechar para otros
lo que no les cuesta y servirles a la mesa cuando están hambrientos
y cuando yo he tenido hambre
nadie me da nada, ni siquiera migajas,
y cuando quiero oler las rosas
nadie me lleva a sus jardines.
Sólo hallo desiertos purpuras, sin rosales, sin agua y sin pan.
Y no, no se qué pasará.
Sólo sé que quiero recuperarme,
y que no quiero hacer de lado los \"te amo\" que Dios le dice a mi mente
y mi corazón...
Porque al final, son los más sinceros
y los que siempre están a pesar de lo imperfecta que soy.
De: Diana Janeth Reyes Diáz.
(Diana Reydz) 25/03/22
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