21 de marzo.
00:00 horas.
Ésta fue la primera noche y la primera madrugada en que besé su foto en la pantalla del celular. Jamás había hecho tal cosa. Pero, de algún modo, quería sentirme suya, aunque sabía que nunca sería así.
Y es que...
Cómo acalla una a los pensamientos.
A todo los sentimientos, galopando bajo el pecho.
Escribiendo.
Sí, ese el único método por decir \"sano\" que conozco y calma mi dolor placentero.
A veces sueño con él.
Me sueño en sus brazos.
Y qué delicioso.
Y quizá, eso le basta al cuerpo
y al alma a ratos.
Mas, la sed es intensa y el hambre en mis entrañas no se esfuma.
Aún no se cómo he podido aguantarlo.
Aún no se cómo a pesar del caos
en el que se encuentra hoy mi vida,
sigo teniéndolo como ese aire para mi alma y no me he derrumbado.
Aún no lo entiendo.
Ardo, y al mismo tiempo, yo me prendo fuego solita hasta volverme cenizas,
pensando y pensando,
conviviendo con el silencio
y el grito en mi piel.
Dios...
Qué pecado.
Qué hermoso pecado.
Diana Janeth Reyes Diáz.
(Diana Reydz) 22/03/22
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