Freddy Kalvo

Me encanta...

No aspiro a mayores cosas

y por ellas, no deliro;

vale más un buen suspiro,

al mirar las bellas rosas.

 

Me encantan zonas boscosas

donde aire puro respiro,

donde las aves yo miro,

que van volando melosas.

 

Me encanta mirar los mares

y el vaivén de aquellas olas

que chocan con los tapiares

 

estando un momento a solas

mirando las caracolas

en sutiles despertares.

 

Me encanta sentir el viento

susurrando en verdes ramas

pronunciando cual proclamas

que de amor fluye contento.

 

Si una nube en su momento

dibujando va diagramas

me inspira unos epigramas

colmados de sentimiento.

 

Y en los árboles el canto

de un alegre pajarito

a su trino me levanto

 

y a su imagen me remito,

en su canto me decanto,

¡Por su canto tan bonito!

 

¡Qué hermoso el cantar de un río

que viaja por la montaña,

que bajando piedras baña,

con caudal fuerte y bravío!

 

Mirando el agua sonrío

y su canto no me extraña

si un recuerdo me acompaña

produciendo escalofrío.

 

¡Ah que bella es la natura

con sus múltiples parajes,

cuando el cielo y sus celajes,

 

alimentan la ternura!

Y en su lienzo y su pintura…

¡Hay recuerdos de mis viajes!

 

¡Vivan las fotografías

que se anidan en mi mente,

porque brotan de su fuente

cuando enfrento noches frías!

 

Recordando cosas mías

que aparecen de repente;

unas me vuelven sonriente…

y otras dan melancolías.

 

Hoy rescato de mi historia,

lo que aviva mi memoria.

Son recuerdos muy vivaces

 

y también son muy capaces,

de gestar mis regocijos...

¡Son recuerdos con mis hijos!