Milena Barza

La risa

Cuando partas de viaje

y hagas tu equipaje,

no olvides llevarte:

diez gotas de savia derretida,

cinco bocanadas de brisa,

un frasquito con tierra humedecida,

seis destellos de chispas,

el abrigo de tu alegría,

el jabón de tu sonrisa,

el champú de las cosquillas,

y por sobre todo, no olvides tu risa.

 

Esa catarata de carcajada cristalina.

Ese masaje para almas decaídas.

Ese jarabe multiuso, la risa.

Si no la encuentras porque tienes el alma entristecida,

búscala en el arcón viejo de las memorias divertidas,

pero por nada dejes olvidada tu risa.

 

Te confieso que yo, algún día,

cuando parta para siempre de esta vida

al misterioso territorio de las almas dormidas,

llevaré una etérea valija

con manojos de poesía,

gotitas de rocío de glicinas,

y esencia de risa.