A veces
tengo tantas cosas que contarle
pero no encuentro esa sonrisa
que muchas veces
hubiese querido que existiera:
con ese oído fino,
como del silencio,
presto a cobijarme.
Mucha veces buscaba
una mirada constante
como la de las estrellas,
sin distancias,
con el mismo lenguaje
y el mismo brillo.
Muchas veces quise
escuchar una voz;
más el silencio,
con su propia melodía,
ya lo entendía todo.
LMML