Te quiero por las mañanas,
al mediodía y por las tardes.
Te quiero cuando la noche
se pone su tul más negro,
y en la alborada,
cuando en silencio se lo quita.
Te quiero cuando llueve
y cuando crepitan las arenas
tendidas al sol.
Te quiero en el jolgorio
temprano de los gorriones
y en la soledad del silencio
que huye por mi ventana.
Te quiero cuando imagino
el vaivén de tus rodillas
buscando mis palabras.
Te quiero cuando me dueles
y cuando alivias las costras
abiertas de mis llagas.