gaston campano

/// RINCÓN SENIL /// CENIZAS VENGATIVAS. ///

El avaro que tenía

gran lista de beneficiarios

la más segura era Sonía

y los evidentes sicarios.

 

El desfile comenzó

en el lecho de su muerte

su testamento mencionó

al que sepultara con suerte.

 

Solo de él se sabía

su póstumo deseo

que lo incinerarán de día

y se le diera el último paseo.

 

En la funeraria elegida

pagado estaba el compromiso

que la ánfora permitida

recibiera sus cenizas quiso.

 

Quien la llevara sería

solo Marisol la prestamista

por mensaje ella valdría

vestida de amarillo a la vista.

 

Y a sus deseos parientes

según convenio entregarles

la otra ánfora con sus dientes

con el fin sagrado de sepultarles.

 

Y al mes siguiente en la notaría

retirar el testamento contentos

para leer si podría

llorar de sus arrepentimientos.

 

A fecha de hoy presente

don Avaro a dejado

en aquel seguro instante

su herencia acá notado.

 

Que estipula lo siguiente

las cenizas en un ánfora

mías por consiguiente,y...

las del burro entregadas ahora.

 

Buen sueño por la gracia

de su pariente indeseado

más vale diplomacia

con alegría sopesado.