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La sonrisa que vi en su rostro

Una sonrisa vi en su rostro cuando su última carta escribió, en porte de negro bien sin alma se resignó, sin miedo a lo perdido, vive volando en su universo, donde ella siga siendo su amada en su último deseo, pidió sonreír por lo que ocurrió sabe que el destino no tiene honor, no era parte terminar así, sin miedo al mañana quemo sus lágrimas y entre sombras de envidia, su dama le extraña, aun ella le llora siente que el arrebato no se esperó se llevó su vida, tomo su orgullo y amor y al parecer lo mantienen contento en ese lugar solitario, se liberó todo lo que lo aprisiono para no amar libremente, pero hirió lo que más ama…En medio de dos mundos su alma condeno, sin miedo volvió a sonreír a puertas abiertas pues el amor de ella desde otro mundo en rezos llegan, amistades perversas dejando vacío en sus recuerdos de traición, un grito al viento se escuchó fue de dolor por quienes lo lastimaron, pidió solo resignación, y sin decir nada al silencio lloro su alma vibro, y como si no exista el mañana solo escribió estas letras de amor y serenata le envió. Aún sigue sin descifrarse cuál es la razón de lo que ha ocurrido, haberse perdido en esa noche sin luna, un poco de plomo y nieve de la que no se derrite, se mira el caer del sol y en el crepúsculo de la caída de la tarde brinda por ella, en su pantalón se ve teñida desgastada un foto de ella como su fiel protección. Se van sus lágrimas en cada letra, en cada verso, en cada estrofa, no hay nada que le devuelva esa sonrisa que le lucia en el rostro cuando tenia alma, hay cosas que tienen que pasar, hay sufrimiento que debemos experimentar para un mañana, sobre el horizonte en el desierto contempla la belleza de la vida, les cuenta a las estrellas después de los inconvenientes que pasa cuando se te escapa la vida, hay historia para contar volvió a sacar unos cuantos versos, y su requinto en serenata trigueña, a lanzarse en llamas sobre una nueva aventura se ha ido a un lugar que no tiene aromas, donde no hay tiempo, donde se puede sonreír y ya no sentir nada.

 

 

 

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