Mr. Trasplante

La fortuna del emperador.

Serafín, pasión mortal,

que enciendes al creyente su don por luchar.

 

A ti escribo, en mi ultimo retoque de mi sin cesar,

No pidas un corazón vencedor y real, 

por que esta obra no es propia de Dios.

 

Has venido, causante de mi voluntad,

inspiración exquisita , culpable de mi obsesión,

dándome tu caricia plena en su calor, cuya luz en mi alma queda ofreciendo mi pasión.

 

Encanto divino de Afrodita, cada verso tiene mis suspiros

con esencias de edén matizadas en rosas, 

que expresa en sus cantares el sueño mas apasionante, 

por eso, mis noches de largos desvelos,

tu rostro de diosa contemplo en el cielo.