Vicente Martín Martín

Lo bueno de morirse en domingo

Lo bueno de morirse en domingo es que te quedan

los lunes tan a mano

que se toca

la eternidad entera con los dedos,

lo bueno de morirse en domingo es que no hay tiempo

ni tierra en que enterrarte

y se te queda

mirando una epidemia del color de la nubes

y te inventas las horas otra vez,

te imaginas un mundo en el que sólo las cosas que has amado

tienen cuerpo y dicción,

un mundo a tu estatura, sin palabras heridas ni voces de antipájaros,

un mundo en el que valen

las distancias sin cable y la inminente promesa

de otra resurrección.

Lo bueno de morirse en domingo es que mañana es ahora,

que una gota de agua es lo mismo que una gota de agua

y que hablar,

simplemente,

es mirarse uno a otro en el instante preciso

en que empieza el deshielo.