Antonela Chiussi

DesHoras

 

 

Una mujer y un globo rojo.

Momento 1: lo quiere abrazar pero se le cae, lo mira con tristeza.

Apagón

Momento 2: Lo lanza con violencia hacia el público. El globo sube. Lo mira con bronca.

Apagón.

Momento 3: lo abraza fuerte hasta que explota. Rompe en llanto.

Apagón.

Ana sola en el escenario llorando desconsoladamente con el hilo (del globo) en la mano.

Entra Clotilde (mira para todos lados y se detiene, mete la mano en su cartera, acomoda algo y la vuelve a sacar)

 

Clotilde: (alterada) Pero ¿qué es lo que le sucede, señorita?

Ana: el vacío mismo, la muerte… o peor aún: la inexistencia

Clotilde: ¡vaya problema!

Ana: (confundida) ¿tiene hora?

Clotilde: (revisa en su cartera y saca un reloj de arena) Ya se le pasó el cuarto de hora.

Ana: (mirando el reloj de arena) ¡que asco!

Clotilde: (guarda el reloj en su cartera, se observa, se revisa la ropa, la suela de sus zapatos, se incomoda)

Ana: el tiempo, digo.

Clotilde: ah! Pero que susto me dio!

Ana: el tiempo ahí, encerradito, mezcladito, repetiviti.. repetitivi.. re pe ti

Clotilde: repetitivo ¿querrá usted decir?

Ana: (intenta decirlo) repetivitito re pe ti ..

(Clotilde hace la mímica, modula exageradamente)

Ana: repetitivo (estalla en carcajada). ¡Ni siquiera rima!

Clotilde: ni quisiera… ¿para qué? (mete la mano en su cartera y acomoda algo)

Ana: para que algo, por lo menos una sola cosa, tenga un dejo de sentido.

Clotilde: ah nooo! Pero el que busca nunca encuentra, ¿no sabía usted?

Ana: (molesta) de todos modos es una mentira

Clotilde: en eso estamos de acuerdo.. Pues mire usted, la vida…

Ana: ¡su reloj! Por el amor de los dioses, ¡su reloj!

Clotilde: usted es una persona insistente

Ana: (hacia otro lado) mira quien habla! (a ella) y usted i..i…i… irreverente

Clotilde: irreversible

Ana: irrespirable

Clotilde: irreparable

Ana: irrespetuosa

Clotilde: irrevocable

Ana: irónica.. está siendo irónica.. y y y.. y no me conoce!

Clotilde: preséntese, entonces

Ana: Ana

Clotilde: Clotilde (mete la mano en su cartera y acomoda algo)

(largo silencio)

Ana: ¿Qué hace acá, a esta hora?

Clotilde: en realidad estaba yendo para allá (señala), pero la escuché llorar y desvié el camino.. y en cuanto a las horas: deshoras (ríe)

Ana: (ríe también) deshoras

(silencio)

Ana: perdóneme, no quise ofenderla, antes.

Clotilde: (la mira desconfiada y vuelve a sacar el reloj, lo lustra). Es una suerte que ya sea ahora de nuevo. La escucho.

Ana: quizás me cause envidia verlo tan bonito, llenito, contenitido contedini.. con te ni

Clotilde: contenido

Ana: (triste) la rima otra vez

Clotilde: la tercera será la vencida, no se desanime

Ana: es usted muy amable

Clotilde: gracias

Ana: de nada

Clotilde: (espera que la arena termine de caer, y lo da vuelta. Ana la mira intrigada) ¿quiere sostenerlo?

Ana: no creo que pueda, me pesa mucho

Clotilde: una pluma es mas pesada

Ana: el tiempo…

Clotilde: ah, eso sí.. pero esto es una metáfora

Ana: en ese caso, encantada

(Clotilde se acerca a pasos sumamente lentos, calculando cada pisada, Ana extiende la mano, cerrando los ojos, Clotilde espera que la arena caiga, lo gira y lo ubica en la palma de la mano de Ana)

Clotilde: ya puede abrir los ojos

Ana: tengo miedo de marearme

Clotilde: (realmente sorprendida) ¡¡Usted sufre de vértigo?!?!?

Ana: ya es tarde

Clotilde: apresúrese, quiere? Que el tiempo se agota

Ana: vaya novedad!

Clotilde: el tiempo se va a terminar y alguien tiene que revertirlo

Ana: bien puede hacerlo usted, es su especialidad

Clotilde: eso ya no es posible, ahora el tiempo está en sus manos

Ana: no seré capaz

Clotilde: asumirá entonces las consecuencias

Ana: no podré soportar otro vacío

Clotilde: ya está usted advertida, es ahora dueña del tiempo. Aunque siempre lo fue, en realidad (ríe) ¡Vaya paradoja!

Ana: ¿cuánto le queda?

Clotilde: a mi, lo mismo que a usted

Ana: ¡al reloj! Por el amor de todos los dioses, ¡al reloj!

Clotilde: ahhh! lo mismo que a usted, que a mi y que a todo este inmenso vacío

Ana: en ese caso, entonces, estaremos perdidos, pues no quedará nada. Ni siquiera un tercer intento de vencer a las rimas.

Clotilde: ni quisiera

Ana abre los ojos. Termina de caer la arena. Se quedan estáticas ambas durante un instante y caen al suelo, la luz se va apagando y aparece flotando sobre el escenario un globo rojo.