Miguel Angel Garrido

CONSTANTINO CAVAFIS, POETA DE ALEJANDRÍA

La vida son recuerdos a distancia

que vienen a llamarme por costumbre,

igual que las heridas los conservo

y me conmueve su propio vacío.

Queda el deseo en la ruina de mis manos,

los cuerpos que brillaron tantas veces

ocultan dentro torvas marismas.

 

Aquellos mundos van quedando atrás,

ocultan su arrogancia y tempestades,

lejano río que fluye poderoso

vencido por las nieves del invierno.

La noche intenta en vano seducirme

y un tiempo de alegrías añoro a solas,

miradas en ese ámbito propicio

ante el reflejo de la carne insomne.

 

Días que los años graban en mis ojos

transcurren como una carta no leída,

su llama duerme en los brazos del frío

bajo el oficio de calles umbrosas.

Pedazos del ayer se destruyen

en una cómplice y extraña rutina

que atrapa con dolor de tierra seca.

 

Las horas pasan con celo y fiebre,

cambiando sus pasiones la memoria

por esta edad confusa donde habito,

flor de lujuria que hoy mira otros patios.

Mas queda la luz en soleados rostros

detrás de sueños y labios vencidos,

rumores tibios que el verano escucha

en esta orilla de mis desamparos.