Francisco VV

Como una LAURA en el desierto

Buscó postres en el desierto

peces dorados en las piedras

tierras raras en la pirita

luna llena todos los días.

 

Olvidó su nombre en el viento

frágil menguante su cuerpo

mariposas negras sus ojeras

su voz, vocales de luz. Belleza.

 

Rostro, pechos, talle, caderas

superior a Afrodita y Atenea.

Tez de barro, mármol y porcelana;

belleza efímera, perenne y eterna.

 

Como una Laura en el desierto

pasión callada siento por ella.

Mi flor de loto, bella entre suculentas;

tácita y mohína, en la cafetería.

 

Se reprimió en un rincón redondo

por quien quemó su piso pélvico

por quien manoseó su corazón,

su nuca, del espinazo la punta.

 

Ella, que saca a sus vástagos del fango,

come naranjas, vuela sobre la luna.

Ella, a sus treinta y cuatro años,

nada puedo ofrecerle… solo ver su grandeza.