Acongojense, con aflicción e indulto.
Interrumpan la seducción cuál sea esta
El gatito de mi amada se ha muerto,
happosai, la delectacion de mi amada
Ella Poco más que a sus manos procuraba
Porque de él era totalmente su esclava,
Pues era casi tan dulce como la glucosa
Y a su dueña siempre a su merced tenia;
Así como conoce la abuela a su nieta;
no se movía del regazo estando sentada
Solo dejaba su pelo y cambiaba de pierna,
Solo a su dueña sin cesar el ronroneaba
Ese río ahora bajo el oscuro mar corre
Hacia una sombra de la cual nada vuelve.
¡Que el maldito mal este contigo!, Perverso abismo.
Tan hermoso gatito de los ojos nos arrebataste
¡pobre happosai!, La sombra consumió la belleza ¡Que ultraje!
Llorando hinchaditos los ojos de mi amada enrojecen