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TRAVESÍA DEL ESTRECHO (ESTROFA JULIA) ¡¡Primer premio certamen Internacional Estrofa Julia!!

 

Dolor y drama tan cotidiano:

¡pura rutina!

Me duele el alma, la de mi hermano

que cada día

muere en las garras de algún tirano.

 

Dolor infame que anega al mundo,

las aguas negras

de dictadores, del inframundo,

con sucias tretas

pagan los justos, lo más inmundo.

 

Vienen del agua, y van sedientos,

y van rendidos

sin horizonte, sus mil acentos

viven cautivos,

amontonados, hartos y hambrientos.

 

Traen a la espalda su sol antiguo;

la luna nueva,

bañada en plata, del pecho exiguo;

reman y reman,

siguen remando. ¡Yo me santiguo!

 

La suerte invocan, -brújula esquiva-,

guíe su rumbo

en noche llana contemplativa,

y encuentre el punto

más acertado de su deriva.

  

Mirando al niño, la madre llora.

Me duele verlos

día tras día…, y hora tras hora;

¡hijos del cielo!,

pan y justicia, mi llanto implora.

 

Agua y más agua, ¡la noche cierra!,

la mar en calma,

se hace muy larga sin ver la tierra,

la ansiada playa,

a esa esperanza con fe se aferra.

 

Se ata a la vida, -no a su destino-,

por ella lucha,

quiere cambiarla, girar su sino,

y a su captura,

mirando al frente, toma camino.

 

...Y de repente, con alboroto,

tras un silencio,

se atisba, lejos, algo remoto…,

y sin remedio

rompe en sollozos, entero y roto.

 

Halla el alivio su desconsuelo,

¿dónde?, ¡no importa!,

valió la pena tanto desvelo.

¿Y el alma?, ¡rota!,

pero a sus ojos, se muestra el cielo...

 

Deogracias González de la Aleja