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Zeroo

El Fin De Tu Enojo, Presiento. . . .

 

Causante de tragedia,

De un incomodo dolor,

¿Recuerdas ese día?

¿Sí? Obvio, lo odias con furor.

 

Desde aquel día tu personalidad hostil,

No podría ser para menos,

Es razonable, me comporte de lo más vil,

Y por esto, amanecí con más reos.

 

Me diste la oportunidad,

Pero me alejaste con enemistad,

Los besos en pleno vuelo,

Todos siempre caían al suelo.

 

De sábado  a sábado,

Tantos días con esa frialdad,

Tan doloroso el pasado,

Muestra es, tanta crueldad.

 

Por fin el amor suspiro,

Te invite a pasar,

Tomaste un respiro,

¡Lo sabia! aun no me dejabas de amar.

 

Solo querías pasar y terminar,

Nada más querías,

Solo sentarte y hablar,

Y te jure que ya jamás me verías.

 

De un momento a otro las lágrimas cayeron,

Un silencio intermitente inundo aquella habitación,

Un flechazo, es lo que nuestros corazones sintieron,

Mi cuerpo pegado, tu cuerpo agitado en emoción.

 

Tu piel se erizaba, tu respiración acelerada,

Te tome por la cintura, te bese la boca,

Millones de sentimientos en ti, cual una embajada,

No te pudiste negar más, te volviste loca.

 

La intimidad nos hacia una invitación,

La respiración lo demostraba,

Nuestros cuerpos sudando en excitación,

Aun recuerdo mi boca, tu piel ensalivada.

 

Poco a poco menos ropa,

Negabas aún hacer el amor,

Quizá falto tomarnos una copa,

Pero en ese momento ya no había dolor.

 

Tus ojos me gritaban un Te Amo,

Tú corazón un ¿Por qué lo hiciste?

Un perdón sincero, es lo que clamo.

Piénsalo, ¿A que viniste?

 

Cuanta pasión desbordamos ese día,

Tan fría eras, y tan amorosa ahora,

¡Quise jugar!, que contigo no me quedaría,

Y ahora tu amor es lo que me devora.

 

La ropa tirada por el suelo,

Tu brasier a mi costado,

Te beso el cuello, llegas al cielo,

Amor encendido, odio opacado.

 

Suave en el vaivén,

Las lágrimas empañan tus ojos,

Perdiste el odio, perdiste ese tren,

Aborda este otro, de detalles preciosos.

 

Que hermosas curvas revisten tu cuerpo,

Que deseables dunas anhelan mis besos,

Te quiero bastante, aunque no llegue a tiempo,

Pero tu amor tan intenso, lo siento hasta los huesos.

 

Suaves olas sientes en todo tu cuerpo,

Emoción, excitación, deseos de no parar,

Te quiero, te amo, voy más lento,

No debe ser rápido, se trata de amar.

 

Suavemente los rencores saliendo,

Quizá el olvido sea imposible,

Minimízalo, lo estas haciendo,

En este momento, tu amor, lo más visible.

 

Suave el vaivén, preciosa tu expresión,

Ojos volando a un mundo incierto,

Tu respiración variable, ¡cuanta conmoción!

El fin de tu enojo, presiento. . . .