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ivan semilla

Desgano

Dejemos que la verdad aflore

es cierto que el sinsabor

siempre, siempre está latente.

De lo amargo del presente

y que no todo son flores.

Dejá que sufra

o llore

o me muera de dolor.

Pero dejá ¡por favor!

salir tu fuego creciente

 quiero ver lo que se siente

 rompé, ¡dale! esa coraza

que me que me aturde

que me aplasta

que me punza el corazón.


 

Si estuve, yo, sin pasión

no fué por nada, querida,

solo no tuve ocasión

de darme cuenta de esto

pues estuve casi preso

y acorralado en la vida

una sensación de  asfixia

que me encima

que me priva

que me anula la emoción.


 

¿ Vos creistes que quiero a otra

y que hay pique en mi carnada

o que escondo alguna espada?

¿que mi vida es una broma

y que todo lo que asoma

es un sol que festejar?


 

Sabes, creíste muy mal

equivocaste mi mundo

es verdad que me confundo

y a veces cuando el río crece

yo más rápido me hundo

en el lodo más profundo

de mi desesperación.


 

He buscado tantas vueltas

de equilibrios que no tengo

y si apenas me sostengo

por el mal que en estos días

hace al hombre mas enfermo

más ajeno todavía

es que chumbo los tranvías

del horrendo capital.


 

Si vieras como veo, yo, la vida

sintiendo pesar los años

sin sentarme en la  partida

de los que juegan por algo;

quizá, quizá,

digo, entenderías

de una vez y para siempre

que no es cuestíon de otras pieles

ni de amoríos

ni sangre

ni fríos ni pocas mieles

ahuyentando la pasión.


 

Es tan solo una visión

global  mirada de un modo

que lo distorsiona todo 

y que todo se lo lleva

que te deja el alma enferma

livianita como pluma

porque al fin todo se suma

y te dicta la condena:

Sin trabajo solo hay penas

y ni tiempo para amor.