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Daniela Noche

Aprendí

 

Aprendí a nadar siempre a contracorriente
y también a reírme de mi propio dolor. 
Aprendí que el alma se nos vuelve ardiente
cuando está en presencia, del verdadero amor. 

 

Aprendí que la luna ya vivía en mi espejo, 
a quererme discreta y del modo en que soy. 
Aprendí que los sueños no se han ido tan lejos
si sé bien el camino,  del destino y del hoy.

 

Aprendí a esperar la respuesta del tiempo 
y me siento tranquila y feliz donde estoy. 
Aprendí a andar en caminos diversos, 

 

encarar desafíos, no esperar lo que doy. 
Aprendí a querer, con el corazón despierto
porque entera confianza, solo tengo en Dios.