Aquel que con un suspiro entre rendijas quiere hacerte partícipe de sus mentiras.
Como ese pájaro surcando el alba creyó empezar un nuevo día, desestimado e ignorante, confiado de sus alas vuela libre y sin prejuicios en las extravagantes mañanas.
Que suscita esperanza sin fundamento, que le agarra por que no le teme a nada.
Y que sin certeza, ni siquiera de que alguna cosa pudiera tener sentido.
Descubre sorprendido que inminente y sin vaciles, en ese preciso momento únicamente para él, todo acaba.