Jose Luis Posa Lozano

SÓRDIDAS CLOACAS

 

Ha llovido sangre desde entonces,

desde que tu caudal inundaba mis entrañas

que tus caricias barrían mis reductos

que tus espumas hervían en mi playa.

 

Han caído mil lunas en mi cielo

desde que tu lengua saciaba mi barbecho

que tus palabras cantaban en mi cauce

como cascadas de luz en el silencio.

 

Pero el rocío se transformo en escarcha,

tus dedos cantarines en tenazas,

tu lengua degeneró en ganzúa

y tus brazos en cárceles extrañas.

 

Hoy te miro y ya no me emocionas,

ya no tiemblo de amor cuando me abrazas

ni se abre mi flor ante el zumbido

de tu boca apestosa y desquiciada.

 

Quédate eructando en otras mesas

quédate vomitando en otras camas,

revolcando tu cuerpo nauseabundo

en las sábanas sucias de tus guarras

pero a mi no me toques ni el recuerdo,

no me ensucies con tus palabras falsas

con tu sexo rastrero y moribundo

de pudrirse en sus sórdidas cloacas.

SHEMIRRAMIS