Joseponce1978

La partícula esencial

Sabiéndose dominador del juego,

ostenta sin orgullo la victoria

negada al panteón que, con euforia,

el ánima del rito entrega al fuego.

 

Tendido sobre el armazón del ego

o dedicándose a tejer la historia,

se anota los laureles de la gloria

a costa de dejar al tiempo ciego.

 

Tirado en un adiós sin despedida,

a los incautos pulsos de la vida

no avisa de su fiel naturaleza.

 

Incluso disfrazado de un \"te quiero\",

con inocente pinta de carnero

oscila tras la piel de la nobleza.