Alberto Escobar

Respetadme

 

Respetadme, nací con el cine.

 

 

 

 

 

 

 

 

Rafael Alberti reivindica su pertenencia
a un mundo moderno —mundo que
como todos los anteriores merece poesía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Sé que si miro hacia arriba
veo los clásicos, asomados,
vigilantes de mi pluma.
Sé que de ellos las reglas
del arte rezumaron, por sus poros.
Sé que Góngora como patriarca
de nuestra generación afila
el cinto para entrarnos en vereda,
pero yo me debo a mi mundo,
un mundo distinto, que huele
a carbón y metal, que ruge
a las horas del sueño, que embarra
la faz de una tierra triste y marchita. 
Es mi mundo, mi caldo de cultivo,
es de donde puedo extraer la tinta
de mis versos, o de lo que quiera que sea. 
Las arcadias se han nublado 
bajo la fulígine del olvido.
El amor platónico queda en el amarillo
y pulverulento antaño de un sentir. 
El sentimiento de hoy se reviste
de sensación, de trepidancia arrogante,
de prisa y rigor, de traje negro y fiesta
de guardar, de extremos radicalismos.
Esa Edad de Oro que el romántico añora, 
esa, es solo el sueño de una noche
de verano, de un parque que celebra
el frescor nocturno tras el tráfago antecedente. 
Respetadme amigos, nací en este siglo,
siglo de cielo gris y a veces algún rayo...