Leonela1

Epifanía

Si hay un sentimiento que no ha cambiado es el de que siempre me siento enajenada del mundo en el que vivo. Tanto así que hasta con mis pares, con mi contexto, me siento desinstalada de esa realidad. 

No sé si es el sentimiento alienígena (concepto cultural y aburrido), esperando a que venga a buscarme alguna identificación extraña y pueda llevarme a mi hogar, o si es simplemente mi complejo básico y aburrido de superioridad

Exactamente a esto me refiero, a que complico lo simple y me rebusco. Acabo con un montón de extraños conceptos que me describen y me hacen sentir satisfecha de algún modo. Como si fuese que el dolor de ser diferente me hace alucinar y ver el mundo de color rosa (preferiría en color blanco igual). 

Encuentro el paraíso en lo simple y lo transformo en un poema enredado. Luego no edito mis palabras, ni me retracto de mis textos. Es que asi me siento bien. Es mi filosofía. 

Pasa que tu diccionario, tu dialecto, tus palabras, reflejo de todo lo que nos desiguala, me atrae y me enfrenta a mi narcisismo. De algún modo, este sentimiento de ser y sentir de forma extraña, me satisface.

Soy normalmente igual al resto, puedo arruinarme como todas las adolescentes en crisis, y, aun así, me gusto en mi nudo angustiante de vivir buscando complicar lo hermoso para explicarlo de manera desmenuzada y volver a los simple. 

Me gusta hacerle sentir al mundo que lo hermoso es complicado, que lo feo es hermoso, que lo raro es perfecto y que en el desorden está la verdad. 

Quizá la clave básica y única en la vida no es quedarse con lo simple, es saber ver lo importante del desorden y quedarse con ese simple defecto fuera de lugar.