LuisHerrera

Un decoroso suspiro brota por su cuello

Miro con desdén su suave y caucásica piel, miro con ojos de entendimiento, procurando ver su corazón, procurando ver que piensa, procurando sentirme parte de su problemático pero honesto y luminiscente ser, buscando ser uno, como el polvo, como la materia que una vez fuimos, llegando a tocar la gloria eterna, y por desgracia del impaciente tiempo que sin detenerse dejamos de ser esencia misma, esencia pura. Ahora encontrándonos en dos seres que aman, más mi alma, impaciente por conocerte, por unirme a ti, por ser lo que una vez éramos, lo que una vez sentimos. Tan impaciente se encuentra mi alma por gozar de le benevolencia de un Dios que me permite ser parte de esos suspiros que prematuros rozan su hermoso cuello, recorriendo ese camino que emana felicidad pura de su cruel alma, incompatibles, pero siendo unos mismo, como dos almas que por desgracia de su mismo sexo se aman… Eso éramos, éramos dos seres que no se comprendían, pero sin buscar encontraban respuestas en lo que ella sentía como su yo, como él, como los dos, eran uno mismo, una misma esencia que desde tiempo atrás, fueron polvo de estrellas, materia misma separada por las levedades de un cruel Dios que oculto en el cielo, miraba como nuestras desdichadas almas eran… Una vez más.