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Sergio Jacobo "el poeta irreverente"

UN POEMA PÓSTUMO PARA ADRIANA

 

 

Es difícil hablarte a ti, tú que todo lo miras

desde las aguas de aquél mar turbulento

ni hablaré de tu muerte,

el tiempo lo ha turbado

no digo, que olvidé, ni que he olvidado,

de ese ayer pausado y sin ambages

sé que sucedió lo que habría que suceder;

esta lejos quizás aún nuestro encuentro

sin embargo  nuestros pensamientos

no han dejado de buscarse

entre los espacios vacíos. Hace cuatro años  (ya)

y habrá otros más sin duda en el camino.

Estoy solo lo sé,  estoy muy solo,

pero busco el abrigo de otros seres,

labios que ahoguen mi garganta  y, de unas manos

que acaricien,  que vibren en mi ser,

-pero no estás físicamente,

                     Amor que estabas, amor te fuiste-

 

Tus hijos no te olvidan, eres el estigma imborrable en su existencia.

Debo ser el caudillo que persigue tu sombra

que vive en el infierno

                 de sus locos desvíos.

Por eso me he propuesto y quiero visitarte

para ello he planeado un viaje de 6 horas,

(es lo que hace un camión del  “ADO”    para arribar en  Tecolutla Veracruz)

Y todo por tu terquedad, esas voluntades perturbadoras

que siempre tuviste en vida,

                               pero ésta sí se te cumplió

-tus cenizas vagan en el mar del Golfo-

Por ahí estaré, no para llorarte  como si me preñara un remordimiento,

estuve contigo  hasta el final de tus días

(lo sabe Dios)

=/ la fecha

¡bueno será en el mes de mi cumpleaños…!

No me culpes si voy solo, sólo quiero pasarlo contigo

recogiendo conchas  a la orilla de la playa

aquellas que arriben a mis pies.

 

Así es Adriana, tu nombre estará escrito en la arena,

en  la brisa que se pasee en mis brazos

y en cada amanecer muy cerca del hotel

donde me albergue.

 

Pero estaré ahí igual que entonces,  supongo que vacío de palabras,

y, unas canas de más

                          -sin qué decir-

Sí muy cerca del hotel donde estuvimos

                  nosotros la familia, esa unión que separó el destino.

 

Adriana, estás mejor ahí, entre los peces y las sirenas

la tranquilidad de la noche es tu cobijo.

Definitivamente respiro por los poros del recuerdo,

trato de olvidar un rato, sólo un rato;

entre pechos ignotos y maltrechos

esos labios cansados que me besan

o las manos petrificadas que acarician,

todo está consumado amor  -todo está consumado-

 

 

Una nueva vida esquino en mis entrañas

no dispongo quizás de mucho tiempo.

Preparo mi maleta con mi llanto

el trago amargo de volver a verte.