Hidayalina

La Mujer del satén plateado

¡ Oh madrugada de eterna dulzura! 

Se me enamora la angustia al ver que pasabas 

y te detuviste en mis horas.

Posarte en tu balcón de azul oscuro 

y mirarme deslumbrante con tu vestido de plata,

pierde la noche el amargo de su canto abrasador.

Yo te miro desde mi ventana

con la única tristeza que me acompaña. 

 

Tú bailas en pura luz,

 junto a las otras estrellas que te acarician,

Mientras yo me voy perdiendo en tu belleza sin fin , 

en el contorno de tu cuerpo, bajo aquel satín plateado de tu vestido

He quedado perdida en la noche casi día con la dulzura  que ha dejado tu imagen.

 

-Hidayalina

agosto del dos mil veinte