Alexander Vortice

VINO, LETRAS, OJOS Y POETAS

Vino, letras, ojos, poetas…

Agarras el enrarecimiento y lo dejas

en el punto medio del “TODO” y el “TAL VEZ”.

Hijastro soy del soneto lisiado, ése que manifestó

su justicia en un orden de imágenes lúcidas

y esplendorosas.

Pobre poeta es ese que no bebió

el vodka negro y no comió de la membrana

triturada a consecuencia de la penosa

y dura tribulación.

Alcohol y letras: ojo por ojo desacertado

en el blanco sobre negro…

 

Muestro mi constante desequilibrio

con meñiques de témpano y entusiasmo,

con compromisos majaderos…

Me muestro como si yo fuese

imperecedero.