lalunadelanoche

tu llanto me conmoviĆ³

era una tarde de abril. el día parecía calmado-lo más calmado que puede ser en este lugar. el aire parecía moverse de forma extraña; no era consistente. se sentía una brisa fresca y las hojas del suelo subían y me tocaban como si pudiese salvarles-pero ellas ya no tenían my color. habían muerto durante el frío invierno y se me postraban por meses. todo parecía normal pero eso cambió al verlo a una distancia. parecía entristecido y un poco agitado por la caminata. el pobre chico volteaba a su alrededor. su mirada cayó sobre mi. me sentí un poco asustado. no iba a hacer lo que creía, ¿o si? vino de repente que hasta yo me sorprendí. me volteó a mirar hacia arriba y como si un río se hubiese llenado, sus mejillas parecían ríos que corren para poder llegar a su destino final. su mente parecía confundida pero no le podía ayudar. su presencia era tranquila pero me empecé a incomodar en cuanto abrió su mochila que era del color de un atardecer que miras por la venta y la noche llega por detrás para envolverte en ella. el laso rojo calló sobre una de mis manos y el empezó a jalar. le ato un nudo y comenzó a gritar. su grito se escuchaba ajeno y con una inmensidad que todo murió en silencio. parecía aletear como un bebé pájaro tratando de volar por primera vez. pero el no era un pájaro, me daba lástima aquel castaño de sus ojos entristecidos. hice lo que creí razonable en esos momentos; me quebré la mano y el calló a mis pies. levantó la cabeza y la boca le hacía ver como un pescado fuera del agua. se desató el lazo que le estrangulaba y se puso en cuatro. respiraba agitadamente como el viento cuando está enojado. se paró de repente y con una mirada determinada empezó a alejarse. nunca mas le vi volver. me gustaba pensar que el estaba paseando por las calles de noche sonriendo con amigos mientras yo veía pasar los meses. el siguiente invierno mis manos no sobrevivieron y mi cuerpo falleció mucho antes que el. el chico me ganó y ni el lo supo. y en ese lugar, quedaron los recuerdos del ayer que solo el y yo supimos. ojalá y nunca trates de volar de nuevo mi buen niño.