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Freddy Kalvo

Madre santa

Despertaba de mañana

con el canto de los gallos

siempre puntual y sin fallos

a pesar de estar anciana.

Veía por la ventana

que sus manos afanosas

dulce, suaves y preciosas

preparaban la comida

y el café era la bebida

¡Qué  comidas más sabrosas!

 

Sus manos trabajadoras

no cesaban todo el día

con todo lo que ella hacía

y así pasaban las horas.

¡Qué horas más agotadoras!

para llevar alimento

con su hermoso sentimiento

a los frutos de su vientre

y ojalá, la reencuentre,

como estrella en firmamento.

 

Eras flor en los jardines

con belleza colorida

eras Madre, muy querida

por tus versos cantarines.

Y pido siempre, ilumines,

los caminos escabrosos

con consejos que amorosos

siempre guardo en mi memoria

y hoy recuerdo bien tu historia

con mis ojos lagrimosos.

 

Madre mía, madre santa

mi plegaria hoy alza el vuelo

como pájaro hasta el cielo

que sube y alegre canta,

donde el sol siempre abrillanta

los jardines con amores

que sembraste con fervores

previo al vuelo sin retorno

y en sepulcro, como adorno,

crecen flores de colores.

 

Oh mi madrecita santa

nívea y pura figura

que pese a la vida dura

nadie le manchó su manta...

Ni nadie su amor suplanta

porque fue éste sin igual,

tan cercano y celestial

como el mar, o como el sol

que nos brinda su arrebol

en cualquier día estival.

(W.M)