Gustavo Cavicchia

un poema

escribo para

no morir.

 

para no ser ceniza

o estiércol.

 

esa luz que

se apaga.

 

el humo sobre

la charca

de aguas planas

que se ve

desde el coche.

 

el frío otoñal

llevándose hojas

y recuerdos.

 

el último poema

bajo el cielo alto y

extraño

que nunca

observo

por no levantar

la cabeza.