RosDel

Mirilla.

Observó y enmudezco por tristeza y penar, es creciente e hiriente tu verdad, no hay vuelta de hoja, como la marea matinal donde vienes y te vas.

Ya no existen las golondrinas, buscó con ansía por la mirilla de mi eterna soledad, cantos y trinares bellos, que avisen tu llegar.

Pero solo hay un eco sórdido y un poco mórbido, de mascaras, sonrisas macabras y maldad.

Tapó el agujero con pedazos de mi alma, pues se que allí te quedarás.