Diana Cosma

qué más da

si dentro de mi pequeño reloj de arena

he encontrado ya la luz que anhelaba

y casi no esperaba, una y otra vez,

el sol cobrizo del amanecer

sobre cuyos hombros nacen los días

y las gaviotas y las ondas ruborizadas

de posibilidad renovada …

 

si es que nunca quise

los calores agobiantes del mediodía

o las riquezas y pretensiones

de la noche susurrando secretos

en una taza de té negro, enfriado …

 

si ya soy jardinera

y hay huellas en mi corazón

de gente floreciendo

bajo esta luz mía

simple y acogedora

que una y otra vez casi olvido ...

 

¿qué más da?

 

que unos anónimos

me llamen espacio vacío.

que piensen de mí como si no fuera

ni siquiera liquen en un mundo sin norte.

que me duelan las llamas

o que me corte el bisturí

debajo de la carne y de la esperanza.

 

si fui bautizada en un océano personal de sentido

que descubrí sin darme cuenta

en el sendero hacia mi mejilla derecha,

¿qué más da

si debo descubrir también mi infierno

en una de tantas gotas?