Eduardo Urueta

No puedo aprender a tejer

 

 

No puedo aprender a tejer.

De madrugada mi entendimiento

está vestido, de madrugada.

Dé madrugada a los otros, el vacío

dé sus gestos taciturnos el vacío.

Y no es negro tejido,

ni sombra hilvanada

es una ablepsia tan cerebral

que me envidia la sandalia

de quien camina en la penumbra.

No puedo aprender a hilar.

Estoy desnuda y sencilla,

estoy herida y tengo frío.

 

Espejos y listones

se miran y se enhebran 

como rectangulares palomas

rojas y verdes

sobre un sombrero como espejo

donde habita otro espejo

que salva del silencio

al ojo que busca y mira

cómo se refleja el reflejo de sí mismo

en sí mismo y en todos

esos otros vuelos de otras palomas

iguales a listones.