“Homenaje a todos aquellos que hoy perfuman el cielo con su partida y a quienes sufren el dolor de esta pandemia.”
Otro día más que la vida me regala absorto y asombrado bajo el sol que sonríe tras el cristal de la ventana.
Es hermoso deleitarme con el suave trinar de las aves que se alejan, y con el candor de las mañanas que perfectas se mantienen.
Pero no es así como el alma se enaltece, pues el dolor aún crece y permanece.
Es temible escuchar el ulular de alarmas que veloces cruzan por las calles y así desaparecen, sonidos que recuerdan que otras vidas se alejan y se pierden para siempre.
No sé hasta cuándo descubriré en los rostros esas lágrimas furtivas, pletóricas de angustias y congojas que se quedan para siempre.
Y aunque agradezco cada día por la vida y la salud que me mantiene, hoy aquí en este encierro que mansilla y que avasalla, solo pienso y me acongojo ante el dolor de los que quedan, viendo morir a quienes aman.
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Rafael Blanco López
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