Elizabeth Maldonado Manzanero

Interrupción

Una mujercita parió

sin haber terminado de nacer.

Mujer con estrechez de corpiño

frágil mercancía del rocío.

En su piel herrumbrada

se aferraba una raíz,

larva enroscada,

animal de salinas aguas.

 

Pequeña madre de oscuridad,

criada entre tropiezos,

clausuró la posibilidad del respiro:

la ausencia del oxígeno

se volvió un afilado vacío.

 

Se desgrana en la miseria

con la simiente extinguida.

Ya no le queda esperanza.

 

Mientras el mundo mira, absorto,

lo que deciden nombrar aborto,

nadie observa el cuerpo tierno

de la niña sin amparo, ni marido.

 

A, la que olvidó recoger de la cama

la fe que le arrebataron,

flor precipitada a la vida,

arrojada al viento tiembla

hasta en la luz de un medio día...

 

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