jorge enrique mantilla

Juan Machete

Juan Machete

 

Cuenta la historia rural de mitos y leyendas, de anécdotas hermosas

De esas que el susurro las lleva y el tiempo las guarda en forma misteriosa

Que el aire arrastra sus espantos, en forma siniestra y dolorosa

De horrores y temores, de miedos, que acechan de soledades asombrosas

 

Cuenta la historia que, en los llanos orientales, vivió un hombre ambicioso

Apodado Juan Machete, tirano, despiadado y codicioso

Llevando al cinto un machete largo, como su estatura cortante y muy filoso

Flaco y mal vestido, de harapos sucios, apestoso y oloroso

Recorría valles y llanuras con su familia, de avatares dolorosos

Por donde iba dejaba rastros siniestros, horripilantes y temerosos

 

Una noche oscura de rayos y centellas, de truenos en la inmensa llanura

De relámpagos y lluvias, que estremecían la vegetación y su frondosa espesura

Juan, en medio de su soledad, blandiendo su enorme machete hasta la empuñadura

Desesperado por su situación que lo embargaba, con su temible amargura

Se apeó de su caballo, tirando de su soberbia la armadura

El cielo se iluminaba, reflejando en el llano, la sombra de su lánguida figura de su estatura

Gritando a todo pulmón, satanás, satanás, satanás, el clamor de su desventura

Y un fuerte estruendo, cargado de truenos y rayos, iluminó el andar de su cabalgadura

Pálido y tembloroso, no podía creer lo que tenía al frente, de su loca chifladura

El mismísimo lucifer, criatura del mal, con una capa negra de llamas hirvientes de su armadura

Le propuso un trato, que corrió por el llano, del chisme, que las gentes aún hoy murmuran

 

Hizo un pacto maléfico con el demonio, a cambio de poder y riquezas

Entregándole la familia, mujer e hijos y el cúmulo de sus horribles tristezas

Su alma y su cuerpo, por haciendas y ganados con sus alambradas y fortalezas

Y el diablo le entregó tierras y llanuras, morichales, llenos de aves y animales, el colorido de sus bellezas

 

El pacto diabólico era monstruoso, terrorífico, de exclamaciones palpitantes

Juan cogió un sapo y una gallina, vendándoles los ojos con un oloroso turbante

Y los enterró vivos, en la noche del viernes santo, en forma miserable y escalofriante

En la soledad de la llanura, se escucharon alaridos y gritos espeluznantes y agonizantes

Gritando a los cuatro vientos, lucifer, lucifer, lucifer, con rabia de poderes triunfantes

Y el diablo le contestó “pacto hecho, hasta el día que yo decida” y una llamarada de fuego se esfumó en forma ondulante

 

A Juan Machete, le llegó una racha de buena suerte, sin dar explicaciones

Adquirió haciendas y ganados, el fervor naciente de sus admiraciones

Prosperaba asombrosamente, siendo el mandamás, sin ley, ni discusiones

Fortunas y riquezas, aceleraban murmuraciones del pueblo, pidiendo claridad para sus confesiones

Juan Machete, se volvió tirano y despiadado, usurpando otras tierras, haciéndolas suyas, en sus posesiones

Sacando a sus propietarios a latigazos, en sus cabalgaduras, sin lágrimas, ni compasiones

 

Una noche iluminada de luna llena, se escuchó en sus haciendas un escalofriante bramido

Un toro gigante y enorme, nunca antes visto, ni por allí existido

De color negro azabache de cascos y cachos blancos, de su imponente fortaleza, vestido

Juan Machete no le dio importancia al inmenso toro y pensó que se había extraviado y perdido

Duró un tiempo en sus llanuras, era el padrón, que el diablo de regalo, le había ofrecido

Era codiciado en los alrededores, de las ganaderías el único preferido

 

El mismísimo lucifer, le envió una cuadrilla de peones raros y misteriosos

Comandados por un tal Constantinoplo, de soberbias, altanero, cascarrabias y furioso

Hicieron de las tierras del llano, corriera sangre y lágrimas de llantos dolorosos

Juan Machete se sentía el hombre mas ansioso, temeroso y de fortunas asombroso

Con su poder y riquezas, compraba conciencias de alardes asquerosos

No aceptaba órdenes, porque llevaba por delante, la maldición de lucifer, de semblante tenebroso

 

Un día menos pensado, Juan Machete, empezó a sentir miedos y temores

Presentía que se le acaba el tiempo y lo azotaba el sudor de sus calores

Tenía que entregarle cuentas al rey de las tinieblas, de sus adefesios y horrores

Empezó a sentir tristeza por su alma, presa de lucifer y sus engendros cazadores

Los peones se desaparecieron como por encanto y todos sus lugartenientes y trabajadores

Quedó solo en medio de la inmensidad del llano, sin protectores y salvadores

Se oscureció en un santiamén y se apagaron sus brillantes y falsos esplendores

Todo lo que creció como espuma, se fue disolviendo, como la pesadilla de los soñadores

Todo lo pactado tiene su tiempo y su plazo y la señal de sus amenazadores

A Juan Machete, le ha llegado la hora de pagar a sus horribles inquisidores

El verano y las sequías, secaron los morichales, la belleza de la naturaleza y sus fulgores

El ganado se murió, otros saltaron las cercas, la alambrada y los sufrimientos de sus dolores

Las flores y jardines se marchitaron, sólo quedaron a la deriva, la podredumbre de sus apestosos olores

Las mansiones se deterioraron y se cayeron, sólo quedaron en pie, las paredes de sus horripilantes horrores

 

Solitario cansado y ojeroso, con su machete al cinto, huyo despavorido y desesperado

Se internó en el bosque y allí en una cueva oscura, por lucifer era esperado

Llevó a cuestas sus cofres y tesoros y dineros, entre malezas caminado

Un voraz incendio, devoró su formidable fortaleza, de anhelos buscado

Arrepentido del pacto con el demonio, la llanura lo devoró sin llantos y por nadie preguntado

Convertido en una bola de fuego, pagó su deuda con el maligno, de alaridos sin pena gritados

 

Cuenta la historia entre sus mitos y leyendas, de relatos rurales asombrosas

Que las gentes de los llanos ven a Juan Machete, en forma espantosa

Como una bola de fuego hirviente, con su machete en lo alto, blandiéndolo en forma temblorosa

Se le presenta a todos aquellos, que quieran desenterrar sus tesoros, de guacas y dineros misteriosas

Sachándolos a planazos calientes y marcándolos en las noches oscuras y tenebrosas

Con el diablo no se negocia, ni se hacen pactos, a cambio de riquezas y de alardes majestuosas

 

“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga marzo 16-2021