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SOLEDAD Y COSTUMBRE (SONETO LAEJANDRINO)

Inventariando besos, excedentes de mimos,

caricias que aparecen propensas al derroche

sin piel donde posarse, sin dedos y racimos

para exprimirlas, ¿dónde?, malversando la noche.

 

¿Cómo reconocer que estamos y fluïmos,

si vagamos aislados, sin contacto y sin broche?,

¡lujuriosa cometa donde nos adherimos,

ingrávidos y tensos, entre angustia y reproche!

 

Valdrá aceptar que somos, -marioneta indefensa-,

mera necesidad, deseosos de alumbre

en la herida sangrante, y un bastión, por defensa.

 

Inflexibles seremos ante el sol y la lumbre,

invencibles en tanto permanezca suspensa,

detenida en las venas: soledad y costumbre.

 

Deogracias González de la Aleja