Joel Torres

¡VUELA CON TUS HISTORIAS VIEJO!

Vago aún noctámbulo

sobre el infierno que refreno.

Observo tus miradas angustiadas

atarse con fuerza a las mías.

Soporto el peso de tu herida

para anestesiar tu costado roto;

busco transfusiones demoníacas

que apacigüen el epílogo de tu derrota.

Yaces ahí, en ese maldito territorio,

mientras me desgarra esta lejanía.

Intento contagiarme de tu mal,

reclamar tu cáncer como mío para aliviarte.

Si Dios es justo, ¿por qué la estrofa

de tu muerte es tan sádica?

Si Dios es vida, ¿por qué no apresura el fin

para que nazcas, de nuevo, en otra vida?

Tus heridas son las mías.

Tu dolor habita en mi pecho.

Tus llagas supuran en mi alma,

y tu anestesia no hace efecto en mi torrente.

Vuelvo eco tu voz apagada

para que el cielo escuche tu suplicio.

Nunca antes había deseado la muerte,

pero solo en ella hallarás la vida.

¡Vuela con tus historias, Viejo!,

aunque la mitad de mi alma se marche contigo. 

 

© El Yarawix