Antonia Ceada Acevedo

BESOS

 

Cuando el amor es amparado

por besos gozosos y rítmicos

en esa alianza de singulares,

atraviesan la espontaneidad ,

¡Ay, sin complejos...!

 

Porque:

Hay besos sosegados

que desglosan el inclinado monte del dolor.

 

Hay besos valerosos

que se rebelan contra tormentas de hielo

tragándose la ventura.

 

Hay besos precisos

que contribuyen a estimular

el pulcro hedonismo,

husmeando por las orillas de los trazos.

 

Hay besos firmes

que garantizan el deleite

con consecuencia  y fortaleza.

 

Hay besos espirituales

que se diseminan en el alma.

Hay besos eyaculados

que se abalanzan con ,tan sólo, una mirada atrayente.

 

Hay besos que reclaman

su territorio para bañarse de belleza.

 

Hay besos que pagan

por compañía.

 

Hay besos que sonríen

cuando beben rocinantes suspiros.

 

Hay besos que comen

palabras que aportan felicidad.

 

Hay besos que salpican

los poros de un corazón compacto.

 

Porque el amor ampara

con besos al verbo

Y con el...con él... la voz.

 

ANTONIA CEADA ACEVEDO