Alexandra L

Amado

 

 

Mi paz y tempestad, llegan contigo
abres mi corazón con un soplo de aliento
vives en esta casa donde habito
eres la sombra y luz, lo que más quiero.


Puedo llegar, partir, casi olvidarte

jugar con el delirio de tus besos
alma que se sembró dentro de mi alma
y que en mi calidez sigue creciendo.


Vago en la soledad, cuando en las tardes

el sol se acuesta tras los verdes montes
soy rayo de agonía que desangra, tiñendo de cayena el horizonte.


Más no hay dolor, rencor, o desencanto

tu recuerdo me llena de ternura, es dulce sensación que suave  avanza,
encendiendo la piel de punta a punta
sin dudas eres llama de añoranza que ha despojado en mí las vestiduras.


Sublime amor, el que llevo en la sangre, sobreviviendo silencio y distancia

y solo mataremos los fantasmas, cuando piel sobre piel digas mi nombre,
cuando a tu oído susurre  como nadie;  te amo, deshaciendo uno a uno mis temores
porque te espero amor de mis entrañas, para plantar en mi jardín tus flores.