Norberto Molina Guerrero

LA CULONA

¡Aaah!  Ella está allí, arreglando no sé qué en el escritorio...

Yo, en medio de mi cansancio, me fijo en su culo y suspiro...

Imagino con besarlo, acariciarlo...

Me anima a seguir laborando por un mañana mejor...

Un día, un día le diré que la amo, que la deseo tanto como se desea una limonada en el desierto...

Con esa sed quiero apoderarme de ese culo, aferrarme e impregnar mi rostro y mis labios como testimonio de mi amor...

Y así llenarme de energías para amarte todos los días de mi vida.