Esteban Mario Couceyro

Con la vista al cielo

Locura que sube y no se contiene

desborda por los suelos, llegando con la vista al cielo.


Locura que de amor vuela, migrando al sol, no dejando nada por llorar
junto a un abrazo que encontré abandonado, antes del anochecer.



Hay ecuaciones que dan un resultado 0

es como si en plena noche

hubiese un sol repentino que iluminara hasta la ceguera absoluta

la percepción del entorno universal.




Reflexiono, sobre esta visión cegadora

tras unos instantes viene a mi mente

la compulsión apremiante de leerle el poema

a una roca que tengo en el jardín.


Atemperando el frio, lo hice

esperando la reacción de esa roca.

Esperé el tiempo prudencial y el resultado fue decepcionante…

absolutamente nada, o sea 0.


Entonces he regresado a meditar

Qué es ser

si somos tantas cosas, que ninguna es algo.


Como esa mano, que es de alguien

quizá tuya

que abriendo la puerta, puede dejarte pasar

a a ese sitio tan difuso y vano, llamado destino.



La aleatoriedad de los pensamientos propios

me da una idea

del caudaloso océano de realidades, en que vivimos

donde vemos todo, desde un punto distante de nosotros mismos.



puedo describir imágenes

que llevan una historia o parte de ella

donde el dramatismo se acentúa en el contexto

más que en el sujeto mismo.



Es cuando siento realmente
que más vale
nunca hallar el paraíso
y eternamente buscarlo
en la esquiva mirada del amor.



Ante esto

el ave abraza el cielo y se sustenta

en la aparente nada…





En la mirada, se sumergen océanos

mientras cielos de estrellas fugaces escapan

eternas, en cada deseo...

en un universo de luces y sombras

ellas existen

en la casualidad de la observación.





Tras haber caminado sobre la tierra

tantos años

me parece una maravilla, no la naturaleza…

es una maravilla eso que le dicen \"humano\"

que básicamente es un consorcio de elementos naturales

soportando una cosa imprecisa

que llaman mente, alma, consciencia, conciencia

y otras muchas figuras abarcativas

de un universo caprichoso y vano.



Veo esto

desde este camino en forma de ocho

que me hace descender y subir

bajando aún más hasta el infinito.