Ron Alphonso

Amanecer veintiseis

Amanecer veintiseis

Ah mi Morita consentida,
eres tan real,
tan única,
tan mia.

Queriendo despertar poco a poco tus sentires,
tus memorias,
te prometí... llevarte queso,
aún sabiendo, que no puedes deglutir;
estuviste pensativa,
no quisiste hacer tus ejercicios,
extrañado traté de indagar si estabas bien,
cuando colocaba vaselina sobre tus labios,
para refrescarlos, los apretaste,
te dije: estas brava conmigo ?
afirmaste,
me dio risa, la verdad,
pensé... que habré hecho
y recorde la promesa del queso.

Te pregunté nuevamente:
estas brava, porque no te traje queso ?
Afirmaste con un puchero de tus labios,
siempre lo haces,
cuando no te doy gusto, en algo insignificante,
es tu manera de reclamar atención.

Me dió alegría,
si te puedes enojar, estas sanando.
Mi amor, hoy olerás tu queso pera
y al menos esa memoria olfativa
te hará sentir, cuanto te amo.

Has pasado por todos los cuentos infantiles,
los que albergas en tu memoria,
fuiste, bella durmiente,
luego, la ratoncita presumida,
ahora seremos como Hansel y Gretel, buscaremos las migas de pan
para regresar a casa
y te daré todo lo que haga feliz,
las pequeñas cosas que tímidamente pides,
tomaremos café caliente y con azúcar
y tendrás besos al atardecer,
poemas de madrugada
y promesas que nunca cumpliré,
como llevarte a la luna,
o irme lejos de ti...
si logro soltarme de tu tierno abrazo.

Ron Alphonso
20 de enero 2021