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José Luis Barrientos León

Sucedió en abril

 

Entre la tenue luz que encendía abril

Brotaba el capullo y la flor que descubre enero

El suspiro delicado del beso que se anhela

El nido y el abrigo de mis alas fatigadas

 

Florecía, la mirada renacida en mi prosa insaciable

 Mis versos de claveles en tu pecho angelical

Las caricias furtivas en la espalda virginal

Y la mano humedecida por el roció de la desnudez

 

Regrésame el abril, el cobijo del jardín donde el alma deshoje

El libro de poesía que con pétalos en la piel escribí

Devuélveme los besos, el latido y el aliento

Anda, regrésame a aquel abril, que los cisnes no han partido

 

Quiero retornar a su corazón

A la mirada del ángel que entre sollozos me cautivo

A la lluvia en el rostro que la lágrima procreo

Quiero de nuevo ser bosque y canción

 

Entre la tenue luz que encendía abril

Vencía el laberinto del amor, para llegar a ti

Hoy los días son feroces, asesinos sin tu luz

Devuélveme la mirada, sus manos sin temor

 

Regrésame sus ansias, su sonrisa de jazmín

Los labios que en penumbras vencían mi temor

No me niegues su palabra de amor

El grito, el gemido, de las noches de abril