//www.poemas-del-alma.com/

Lourdes Aguilar

CONCILIACIÓN

Desde el más lúgubre recinto

imploro sin esperar contestación

soy el roble viejo y altanero ya sin savia

incendiado y derribado por el rayo

yo que de las oraciones me burlaba

a Dios pido te mande mi confesión

 

Mis ramas se extienden a tu recuerdo

a sabiendas de que no ya te veré más

nunca sabrás cuánto te quise

los árboles secos no pueden reverdecer

 

Fuiste la semilla

que a mis raíces afloró

toda curiosidad y travesura

queriendo abarcar el prado

 

Yo te robaba luz

creyendo que con mi sombra

te protegía y bastaba

para cumplir con mi deber

 

Pero crecías, mi amorcito

y tus inquietudes tan molestas

creí era mi deber el reprender

ya fuera con palabras o a la fuerza

y rencorosa te alejaste

a trasplantar a otros suelos

 

¿No me llamas? ¿No me extrañas?

¿es posible que el rencor

te consuma como a mí?

tenía tantas esperanzas

de que fueras mejor que yo

y si te marchaste y te maldije

fue por sentir herido mi vulgar orgullo

 

Desde pequeño me imponía a gritos o a golpes

a quien osara contradecirme

siempre vi a las mujeres como seres inferiores

que me debían abnegación

 

¡Qué pena!

saber que pudiste florecer vigorosa

si mi mano hubiera sido menos ruda

pero con mis raíces plantadas en la amargura

¿qué otra cosa podía ofrecerte?

 

Te recuerdo con tus rizos en el patio

acariciando a las palomas

tan inocentes como tú

y las noches en que llegabas corriendo

a recibirme anhelando una caricia

maldito el día en que te callé

por traer conmigo agrios humores

 

Calló contigo la promesa

de la golondrina que regresa siempre

al mismo tejado a anidar

 

Eras linda, alegre y tierna

y te quise tan sólo para mí

pero te alejaste

buscando en otros brazos

lo que no recibías ya de mi

¿has logrado ver el sol que yo tanto te oculté?

¿o has recorrido albañales sin cesar?

no me importa lo que hayas sido

ni reprocho tus acciones

puesto que yo mismo te orillé

para mí vales tanto como entonces

cuando acariciabas las palomas

enmarcada en castaños rizos

donde quiera que te encuentres

Dios te lleve mi oración.