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Ehur Ohr

Dos gitanos...

Caravana que te arrastras lentamente,

consecuencia de un designio polvoriento,

te deslizas vagabunda y solitaria

por ejidos de tu éxodo gitano.

Vas abriéndote camino,

sigilosa,

voluntaria,

avanzando con tu magia encantadora.

Descendencia catalana…

de Caín hasta el flamenco,

el hermoso paso fino de un corcel concierta el ritmo,

y en el fondo la dabuka va ajustando con armónica paciencia a la girnata…

se oyen bellos sus cantares,

invadieron de un matiz rojizo fuego en el ambiente.

La fogata se incendió toda la noche,

las guitarras se prendieron,

y la música desparrama su alegría.

Todo es bulla y algazara,

el aroma a ron y a fiesta va abrigando el campamento.

Lengua índica… romaní,

el embrujo de una noche de vestidos y colores,

de pañuelos y chalecos,

faldas largas,

joyas grandes de oro y plata…

tradición que purifica a nuestra raza…

mía raza.

Los profanos no adivinan como mismo...

es que somos los errantes.

El escote de las blusas,

el cabello largo y liso,

los anillos y camisas con encajes,

y una dulce melodía que se envuelve al zapateo acelerado pero firme.

Castañuelas que acompañan,

sangre y fuego,

los claveles en el pelo,

una cinta abrazándose a tu cuello,

y un arete que seduce con la noche.

Sombra y llama al mismo tiempo…

y las palmas se menean con el ritmo movedizo

de una historia de conjuros,

maldiciones,

sortilegios.

Vi tu rostro de repente…

me veías fijamente…

cautivabas y esquivabas a mis ojos...

con la luz de las antorchas luminosas,

me bañabas con tu suerte de los pies a la cabeza,

te meneabas coqueteando con tus formas.

Guitarreo y panderetas …

galanteo de tu efigie seductora.

Me envolví en tus caderas al compás de cada copa de sangría…

vino hervido que marcaba el sendero de una noche de bohemia.

Perseguía tu silueta escurridiza en el festejo…

hasta el mismo agotamiento.

Te seguí frente al río…

bajo el sauce,

contemplando tu cansancio me invitaste a acercarme hasta tu vida.

El tarot hecho sus cartas,

presagió nuestro destino.

Nos sentimos embrujados ida y vuelta.

Me gustaba tu perfume olor a rosas,

te gustó mi arrumaco en la palabra,

parecía coincidente…

algo extraño,

un encuentro de dos mundos…

de dos almas…similares…

casi exactas para amarse.

Desde aquella noche eterna …

dos gitanos han forjado una leyenda de pasión…

con la fuerza del amor y del deseo.