Francisco 1987

El cuento que aprendimos

Deflagración anal de gratificaciones individuales

ellos soñaban duchos como siempre

en efectivo grandilocuente y fácil de intercambiar

ser más por menos, estafar a la vida

cantando melodías de acordeón

.........

vomitar

vomitar en momentos insignificantes llenos de pasión telenovelera

nunca ver de más, nunca añorar ser clavel

o prostituta fina

lavarse las manos entre repetitivas acciones

entre ralos pensamientos

dibujar los encefalogramas al carbón

para bendecir el día, el almuerzo y la cena

para continuar el cuento que aprendimos a leer de memoria