domingo perez

TRISTEZA DE AQUELLA MADRUGADA

Tristeza de aquella madrugada, vil protagonista de mi muerte, arrancaste mi espíritu del alma, dejándome sólo con mi suerte. Me regalaste la eterna soledad, permitiendo al tiempo discurrir, me quitaste toda oportunidad, obligándome de esta vida a huír. Me separaste de su tibia mirada, cristalina como el agua del mar, y mis caricias que la acariciaban, por tus pecados desaparecerán. Convertiste en rocas los abrazos, evaporando al fin cada recuerdo, borraste infame todos mis pasos, condenándome a pleno silencio. Y cual perecimiento con su aroma, me dejaste inmóvil sin sus besos, y con tu amargura sobre mi boca, me arrastraste a los infiernos.