Anngiels Simplemente Mujer

AMOR PURO




Voy caminando por un camino de sombras pedregoso, mis pies sin zapatos sangran lágrimas de miseria, desnuda frente a su cuerpo lejano, murmuro lo que fuera su nombre pero no lo era, simplemente un diminutivo que usé para jamás nombrarlo en mis sueños.

Nombre de perro callejero, de pajarito enjaulado, de gato remolón, nada importante para los oídos curiosos, importante para llamarlo entre sombras o bajo la luz del sol.

Él se fue, me dejó solo una esquela y un bello ramo de rosas sobre la cama del motel, donde solíamos encontrarnos para mirarnos y simplemente acariciarnos con la mirada, besarnos con las palabras y desnudarnos el alma con ternura.

Tirados en la cama mirando a veces el cielo raso dibujado con nubes de humedad, rozándonos los dedos incapaces de algo menos obsceno, para no mancharnos con la belleza del pecado, nos llamábamos tímidamente, sin atrevernos a bucear dentro de nuestros ojos vacuos, estériles de ver un mundo idiota y convencional que nos envolvía y donde habíamos caído presos de sus normativas y su maquiavélica forma de ahogar y sojuzgar instintos y sentimientos.

Lo cierto que camino sin rumbo, él se llevó mi única ilusión de no ser la única creyente en la libertad del cuerpo y el alma, pero creo que se cansó de besarme sin tocarme, de acariciarme sin desnudarme, de tener sexo sin penetrarme y de amarme sin ser suya aunque nunca supo que yo era absolutamente de él desde mi corazón hasta mi alma.

 

Ángela Grigera Moreno

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