Rebeca Cortez RECH

Desgraciado anhelo o maldito ayer.

Desgraciado anhelo o maldito ayer.

Desdichados son mis ojos,
que hoy derraman lluvias
por este desgraciado anhelo,
anhelo que ayer se formó en mi pecho.
El querer amar a alguien eternamente,
como la luna al sol,
como el cielo a las nubes,
como las aves al rocío del amanecer,
como el espejo de agua a mi rostro,
así como mi desesperación a este adiós.

Quise besar tu alma,
sentir tu corazón abierto
palpitando al unísono del viento.
Sentir tu cuerpo calentando el mío,
e internarme en lo más profundo de tu pecho.
Sentir tu aliento hablando a mi oído
y en mi piel saborear escalofríos.

Pero hoy estoy marchita,
desgraciada
abandonada está mi alma,
aquí sigo vacía.
A pesar que me digas que me amas
siento que te estoy mintiendo.
He querido encender la llama
¡y que arda como el infierno!

Pero este infructuoso amor se ha ido,
se ha marchado.
Lo que ayer sentí fue solo una ilusión.
Siento haberte mentido amor,
y haberte dicho palabras dulces
con sabor a miel
empalagoso al corazón
pero es que ayer así lo sentí.
Pensé sentirte amor mío aquí
y hasta en tus brazos ayer temblé,
y en tu lecho me extasié
hasta sumirnos en frenesí.

Amor no me odies, no.
Pero no te amo.
Sé que me amas
y quisiera amarte tanto como me amás vos,
pero ya no quiero darle más larga
a este adiós.

Y hoy me marcho,
tú te marchas...
Ya jamás será tuya la boca mía,
ni mía la boca tuya.
Mucho menos tu corazón será ya para mí, jamás.

Lejos muy lejos me marcho.
Sí, me voy.
No pidas que me quede una vez más,
no te pongas triste tampoco,
siempre habrá un mañana.
También habrá otro amor para vos,
simplemente, lo mereces;
yo no te merezco a vos,
no mereces este adiós,
Pero me voy.
¡Adiós!

RECH 2019